—Hola, Geurim. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que me usaste y me botaste? Sin embargo… ¡el hombre con el que me acosté justo antes de volver a Corea —por error, por impulso, como si estuviera poseída y de la forma más vergonzosa posible— acaba de mudarse al apartamento de enfrente! Mo Taekyung. El viejo amigo de mi hermano mayor y el amigo de la infancia que ha presenciado todo mi oscuro y humillante pasado. —¿No me extrañaste? Al no darle una respuesta, devoró mis labios, que se mantenían obstinadamente cerrados. Mi boca se entreabrió y la lengua de Mo Taekyung se abrió paso. Maldición. No paraba de maldecir en mi interior. ¡Maldición, maldición, maldita sea! Pero no podía evitarlo. Mo Taekyung besaba muy bien. Lo hacía tan, pero tan bien, como un maldito loco. Y fue exactamente por esto que aquel día también…
Sé el primero en comentar
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!