En el jardín de un amor que prometía eternidad, solo quedaron espinas y un aroma amargo a traición. El eco de una pérdida irreparable se fundía con el frío abrazo de deudas abrumadoras, pero nada preparó su espíritu para la última estocada: la visión de un cuerpo ajeno, joven y descarado, profanando lo que una vez fue suyo, justo ante sus ojos desolados. Como una flor destinada a marchitarse bajo un cielo de lágrimas, su existencia parecía condenada a la desolación, a ser un mero recuerdo de lo que pudo ser. Pero, ¿qué sucede cuando el alma, rota y despojada, se niega a perecer? ¿Puede el destino tejer un nuevo amanecer entre los pétalos caídos, o está su corazón condenado a llorar eternamente en las flores marchitas de su pasado? Sumérgete en el primer capítulo y descubre si el amor puede renacer de las cenizas de la desesperación.
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