Creí haber burlado al destino. Como la villana de una novela, orquesté mi propia muerte, tejí la felicidad de los protagonistas y me desvanecí en las sombras, anhelando la paz de una vida anónima. Pensé que era el final de mi condena, el epílogo de un drama ajeno. Pero el eco de una tragedia familiar me arrastró de vuelta al escenario que tanto me esforcé por abandonar. En el velatorio de mi madre, entre el luto y la desolación, un par de ojos me encontró. No eran los ojos del héroe que recordaba, aquel que debía estar felizmente unido a la heroína. Eran los ojos de un depredador, ardientes de una obsesión que jamás imaginé. Él, mi antiguo prometido, el hombre que creí haber liberado, me esperaba. Con una sonrisa gélida, reveló la cruel verdad: el obituario era un señuelo, una trampa meticulosamente tendida para arrastrarme de mi escondite. Ahora, su voz, antes gentil, se ha transformado en una promesa inquebrantable y aterradora: no me dejará escapar jamás. ¿Podrá mi corazón, que creyó ser libre, resistir las cadenas de un amor tan oscuro y posesivo? Sumérgete en el primer capítulo y descubre el inicio de este apasionante y peligroso juego del destino.
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