Eloise, una flor marchita por un mal misterioso, se exilió de la opulencia de la alta sociedad. En la apacible campiña de Feltham, buscaba consuelo, lejos del murmullo de los salones, con un secreto grabado en su corazón: el teniente coronel Ryan Wilgrave, el ideal inalcanzable de su admiración más profunda. Pero el destino, cruel y caprichoso, trajo a Blissbury Manor un nuevo supervisor. Su nombre: Ryan. Y con él, la promesa de un sueño… o la pesadilla de su destrucción. Este Ryan no era el héroe de sus fantasías. Era un hombre de mirada gélida, palabras afiladas y un desprecio palpable que la envolvió como una mortaja. “No eres solo una ladrona,” espetó, “sino una depravada, una lujuriosa. ¿Disfrutas tus noches solitarias con este tipo de cuadros?” En sus manos, una pintura obscena, un desnudo que osaba llevar el rostro del Ryan de sus anhelos. ¿Quién era este intruso desaliñado, de modales vulgares y lengua viperina? ¿Un impostor vil, un sinvergüenza con oscuras intenciones, o la más absoluta deshonra de un desertor? Eloise estaba segura: este hombre era todo lo que ella detestaba. Él, con una sonrisa que no alcanzó sus ojos, se inclinó. “Veo que nunca has conocido a la modelo, señorita Eloise. No es tan pequeño.” Un comentario vulgar que selló su primer encuentro, un abismo de incomprensión y repulsión. ¿Podrá el amor florecer entre las cenizas de un odio tan visceral? No te pierdas el primer capítulo y desvela el misterio.
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